A Seis Meses del Mundial del Fútbol

Faltan seis meses para que comience a rodar la pelota por las canchas sudafricanas y para que renazcan las ilusiones de selecciones como la Argentina de lograr un título que se le niega desde 1986. En realidad se lo ha negado casi siempre la propia selección con desaciertos y rachas de poca suerte si vale el término en fútbol.

Lo cierto es que en 1990 un equipo con muy pocos recursos futbolísticos y Maradona en una pierna se las ingenió para llegar a la final. Y allí se enfrentó con la selección de Alemania que se presentaba unificada por primera vez. Y dicen que la FIFA “ayudó” a que tal unificación se consolidara otorgándole el campeonato del mundo. Poco importa si eso es verdad o una simple leyenda urbana, aunque creemos que ese mundial hubiera sido demasiado premio para Argentina. Tal vez también lo fue para Alemania, pero la historia está así escrita.

En EE.UU. ’94 nos cortaron las piernas. Parecíamos campeones antes de jugar el primer partido. Maradona. Dóping. Afuera en octavos contra Rumania.

En 1998 para el Mundial de Francia no éramos candidatos y por un “cabezazo” de Ortega nos quedamos otra vez afuera, ahora en cuartos.

En Japón y Corea 2002 pasó lo que muchos no preveíamos. Si bien el grupo inicial era difícil, luego de unas magistrales eliminatorias de la mano de Bielsa confiábamos en superar ese duro escollo de primera ronda y avanzar sin demasiados inconvenientes hasta la final. No se pudo. Una lástima porque había con qué.

Alemania 2006 vió a una gran selección Argentina. Con Riquelme inspirado. Saviola, Crespo, Messi, Tévez. Todos en buen nivel. Y otra vez estábamos para campeones. Pero en cuartos contra el local arriba uno a cero se lesionó Abbondanzieri faltando diez minutos para terminar el partido. Salió Riquelme. No entró Messi. Nos empataron. Y fuimos a penales. Afuera otra vez.

2010. Sudáfrica. Las esperanzas renacen. Como se ve, los errores son fatales en un campeonato de esta índole. Esperemos que esta vez sean mínimos ya que uno sólo te deja afuera.

Ah! y lo tenemos a Messi. Desde esta columna lo admiramos y depositamos en él las esperanzas de que al menos lleguemos a jugar el último partido del mundial… y si jugamos el último, seguro que lo ganamos.

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